Maldita tentación que me posee, quiero sentir tus labios hurentes en mi boca, quiero quemarte con mi cuerpo y dejarte atrás con mi huella imborrable sobre tu pecho…
No me odies ni me ames, solo reclamo un momento y luego el olvido.
No soy de tu posesión y no formarás parte de mis arcadas, eres ente efímero que trastorna mi ápice de cordura.
Saborea de mi cuerpo el elixir maldito que drena por cada uno de mis poros, y luego bebe Datura, la hierba del diablo, que te separará de mi para siempre.
No me quieras pues no lo merezco, disfruta el calor que expele mi pecho y luego huye, corre tan lejos como tus piernas que me pertenecieron una noche de lascivia te lo permitan.
Catea mis experiencias del pasado, siente el bouquet de las noches de antaño, haz tuya la fortuna del momento, aliméntate de la locura que te ofrezco, no admitas que el remordimiento se pose sobre nuestro lecho, castra esa parte humana, lógica y racional de ti.
Ahora se un animal, devora tu presa sin freno, no te detengas dale rienda suelta a aquello que te avergüenza, no eres mas que la pagina de ese libro que en ogaño quiza no sea conveniente releer.
Toma de mi solo lo que puedo darte, el amor no es algo que se busque en otro, no confundas lo que quieres, no quieres lo que tienes, no tienes lo que reclamas, reclamas por lo que eres, no confundas lo que soy, soy lo que merezco, merezco lo que a pulso me he buscado, busco ser libre y mi libertad no tiene precio, y de tenerlo no eres ni mereces ser, quien se esfuerce para pagarlo.

Ríe de mi insanez mental…
Mófate de lo que digo…
No castigues mi conducta, no reproches lo que hago, prueba mi boca turgente y disfruta su sabor a cigarro, aun no tienes el poder suficiente para luchar contra él.
Que no te mortifique, cómo ocasionalmente luzco, solo soy el eslabón desligado, admite mi locura y ven al orbe de mi mano.
No me limites, no inventes obstáculos para el disfrute que te ofrezco, no vuelvas atrás tu mirada, jamás te proyectes a futuro, pues no somos Dios , y si por un acto de libidinoso placer hoy somos uno, de repente el siguiente ocaso nos traiga la respuesta que intentas forzar a aparecer de la nada.